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Carta Capellán Padre Rodrigo Correa

By marzo 20, 2021abril 2nd, 2021CSJ Informa

21 AÑOS DEL COLEGIO SAN JOSÉ: TIEMPO DE GRATITUD Y COMPROMISO

 

Estos 21 años como colegio nos sorprenden lejos de toda proyección posible. Es que a estas alturas, es una obviedad afirmar que no era posible predecir el escenario en el que nos toca celebrar: en medio de una pandemia que aún nos golpea y la exigente necesidad de seguir adaptándonos, de permanecer flexibles al cambio y la novedad. Todo aquello ha sacado muchas cosas buenas de cada uno y de nuestra comunidad: la valentía creativa de muchos, el alivio que surge de saber que vamos juntos, los nuevos aprendizajes que nos han permitido mejores respuestas, la mirada iluminada que ha comenzado a distinguir con mayor claridad lo importante de lo superfluo. Y, a la vez, nos toca reconocer que nos hemos enfrentado con la propia fragilidad, con los límites que ceden al cansancio y el peso del esfuerzo que lucha por mantener una mirada esperanzada. Mirado con algo de perspectiva, la pandemia nos ha lanzado, sin muchas opciones, a encontrarnos con la honestidad de lo que somos, sin posibilidad de caretas ni fanfarreas. Y eso es algo bueno.
Desde nuestro aquí y ahora más sinceros, quisiera aventurarme a la tarea de compartirles un doble movimiento para asomarnos juntos, desde la gratitud y el compromiso, a ese misterio siempre nuevo de responder quiénes somos y quiénes estamos llamados a ser.

Somos nuestra historia.

La sabiduría bíblica reconoce en el núcleo de la propia identidad del pueblo la presencia de sus antepasados. Sus aprendizajes, aciertos y heridas hacen parte de la actualidad de su ser. Reconozcamos agradecidos que aquellos que han andado el camino de nuestra historia hasta aquí, han dejado algo de sí mismos en el presente que a nosotros nos toca recorrer: alumnos, profesores, auxiliares, administrativos, capellanes, familias; los que han pasado por nuestros colegio siguen, de algún modo, viviendo entre nosotros. Agradecer por ellos es agradecer por quiénes somos hoy. Agradecer el camino andado nos permite hoy el tránsito honesto hacia la mejoría y la audacia de seguir apostando por la intuición primera: construir un colegio según los designios de Dios.

Somos nuestra esperanza de futuro.

El fundador de Schoenstatt, P. José Kentenich, solía repetir: “todo reino se mantiene fecundo en la medida en que es fiel a las fuerzas que le dieron origen”. De ahí que nuestro llamado será siempre a innovar audaz y responsablemente desde nuestras raíces para consolidar el sueño de Dios para el Colegio San José. Hemos nacido de un sueño de Dios.
Somos esperanza de futuro y nuestro presente se tensiona creadoramente hacia el ideal al que nos sentimos llamados. En otras palabras, late con fuerza vital en nosotros aquello que queremos ser. De ahí que nuestro jubileo sea un tiempo para seguir soñando en grande, planteando desafíos exigentes, trazando horizontes que regalen amplitud a nuestro esfuerzo cotidiano. Ese futuro misterioso que se dibuja un poco más allá quiere dibujarse tejido de esperanza. Es el modo cristiano de asomarnos a lo que vendrá. Es el modo cristiano de volver a comprometernos con seriedad con aquello que Dios sigue soñando para el San José.
Nuestros esfuerzos por educar hombres y mujeres nuevos, necesitan de renovadas fuerzas en la consolidación de la excelencia académica y la clara opción por la formación de cada persona en el despliegue de su originalidad y en el acompañamiento por ayudarla a descubrir la misión que Dios le confía. Ese es nuestro compromiso.
Querida comunidad, permítanse reconocer que Dios va con nosotros ¡esa es nuestra esperanza! En momentos de dificultad y desafío, nos hace bien abandonar los temores y recordar que en medio de las tormentas podemos ceder a Dios el timón de nuestra barca y comprometernos con remar juntos en la dirección que Él nos proponga.
Que San José, nuestro patrono, vuelva a poner a Cristo y María en el corazón de nuestro colegio para, con ellos, aventurarnos a la fecundidad de nuestros próximos años.
Rezo con ustedes para que el Señor nos bendiga y proteja; que nos muestre su rostro y tenga misericordia de cada uno; que vuelva su mirada y nos conceda su paz. Amén.
Padre Rodrigo Correa M.
Capellán