Reflexión: Una celebración especial

Cuando el segundo semestre del 2019 empezamos a pensar y proyectar los 20 años de nuestro colegio no se nos ocurría lo que iba a suceder unas semanas después, con el estallido social en nuestro país. Y menos todavía, pensar que el 19 de marzo, día de San José, íbamos a estar en medio de una crisis sanitaria que afecta, no sólo a nuestro país, sino que al mundo entero.

Si bien, el puro hecho de celebrar 20 años ya es material suficiente para mirar nuestra historia, los acontecimientos que nos toca vivir nos llevan a plantearnos frente a este aniversario de una manera más profunda.

Es bueno mirar nuestra historia y, primero que todo, agradecer. Agradecerle a Dios y a María por tantas bendiciones recibidas. Agradecerle a los fundadores de este proyecto, a cada uno de los que creyó y se entusiasmó con él. Agradecerle a cada uno de los que ha estado y está, entregando lo mejor de sí para hacer de nuestro San José una comunidad llena de vida, que es familia. También es bueno mirar para atrás para alegrarnos por los logros alcanzados, que no son pocos. Y también mirar nuestro proyecto y darnos cuenta que todavía falta mucho por construir y muchas metas por alcanzar.

Pero esta mirada a nuestra historia no sucede en el aire, es en medio de una crisis social y sanitaria sin precedentes, que nos desafían y nos llevan a mirar a nuestro alrededor.

Esta situación no nos puede dejar indiferentes frente a lo que sucede en nuestro entorno. Menos aún, a tratar de sólo asegurarnos y cuidarnos para que nada nos pase y estar bien.

Pensemos en la figura de San José. Fue alguien que no habló mucho, de hecho, no dice una sola palabra en la Biblia. Pero tiene una actitud de la cual podemos aprender mucho. San José se planteó frente a las situaciones, trató de buscar una respuesta y se dejó interpelar por el plan de Dios. Y después de tener la claridad necesaria, lo llevó a cabo.

Sería bueno y bonito que, como comunidad, y también personalmente, nos pudiésemos preguntar: ¿qué es lo que Dios me pide con todo lo que está sucediendo? ¿cómo podemos aportar para ser parte de la solución?

Y todavía mucho más concretamente. ¿cómo podemos aprovechar este tiempo de estar más en nuestras casas? ¿cómo podemos acercarnos más como familia? ¿cómo podemos preocuparnos de los que están más solos?

Pidámosle a San José que nos ayude y acompañe. Así como él se encargó de la Sagrada Familia, que también se encargue de nuestra gran familia, que lleva su nombre. Y de cada una de nuestras familias. Que nos regale tranquilidad y esperanza frente a las cosas que nos sobrepasan. Alegría y generosidad en nuestras propias familias. Creatividad y servicialidad para ayudar a los que están más solos.

Sin duda que no es el aniversario que teníamos planeado, pero tenemos la certeza de que es el que Dios tenía preparado. Alegrémonos por nuestra historia, y motivémonos mutuamente para seguir construyendo este tan bonito proyecto.

Un bendecido día de San José para cada uno y sus familias.

Padre Ignacio Camacho

Capellán Colegio San José de Chicureo