Queridos alumnos, hijos de sus padres, pero también hijos de este colegio.

He pensado tanto en que decirles hoy y  no quisiera hacerlo solo desde mi misma, sino que desde el sentir de toda esta comunidad que los despide hoy, que los vio crecer, que los acompañó y que por eso los quiere y los despide como cuando un hijo deja la casa familiar para emprender su propio vuelo. Pero Quisiera sobretodo, hacerlo  desde nuestros propios fundamentos de colegio, pues es allí donde se encuentra la fuente  que nos conecta  con  nuestra misión pedagógica y en estos tiempos.

 

Desde ahí, no puedo dejar de  tocar en lo profundo,  y  mirar juntos desde la profundidad de la espiritualidad de  ojos abiertos de nuestro fundador, padre José Kentenich,  lo que nos  ha ocurrido en nuestro querido país, desgarrado por la crisis nacida  desde su gente, ante los sentimientos encontrados, surgidos desde la paradoja  dicotómica de la indiscutible  desigualdad social en la que nos paramos,  junto con ser el país más prospero de América,  según indica su producto interno Bruto. Algo que a todas luces, no es posible comprender.

 

Llevamos justamente un mes desde el estallido social  que de manera brutal nos despertó a todos, junto al fuego de las llamas que quemaban el espacio visible,  junto a ellas se quemaba  también muestro corazón que contemplaba  atónito un feroz espectáculo  no logrando comprender lo sucedido.

Hace justamente un mes  que cada uno de nosotros transita por emociones fuertes, en que el miedo la desesperanza la angustia  y el temor, luego el valor, la compasión, la empatía, la vergüenza,  la furia, la injusticia la templanza el desamparo y la violencia  nos han atrapado tratando de comprender ¡qué nos  ha pasado como país!

 

 

El padre J. Kentenich, fue un hombre traspasado por los acontecimientos de un mundo caótico y  sobreviviente de las dos más grandes guerras del siglo XX y de la humanidad. Tomando las palabras del padre Rafael Fernández, Ante todo, fue un educador, y como tal, su tarea fue unir verdad y vida, teoría y praxis.

Con extraordinaria conciencia histórica, vivió intensamente su tiempo y así, dejándose guiar por el Dios de la vida, fue un luchador incansable,  forjador de historia y educador de la fe, de esa  fe que cree en el hombre. Aún así,  no cedió ante el  pesimismo ni al desaliento, sino que por el contrario le dio fuerza de misión  a su mensaje. De ahí la fuerza de su espíritu cobra valor para levantar la mirada y proponerle al mundo de su tiempo construir juntos una nueva cultura.  Es desde ahí, desde donde nacen nuestros colegios. Este colegio.

 

Traigo a ustedes, relatos de su visión de mundo que formuló hace más de 50 años en medio de la crisis de su tiempo resulta sorprendente su similitud con los tiempos actuales.

 

Dice: La causa  de la crisis radica en que la humanidad ha perdido su centro de gravedad

No se trata de un simple desequilibrio. Tal es nuestra situación.. Piensen en la bola de nieve que se desprende d la cumbre de los Alpes, primero se desliza suavemente, hasta que de pronto, se convierte en un atronador aluvión, que arrasa y destruye todo. …. A este desequilibrio están unidos la inmensa falta de consideración interior, el desarraigo y descobijamiento del hombre contemporáneo    Nos encontramos, ante un tipo de hombre que en, encarna en si mismo un sinsentido. Pareciera  que su dimensión interior se hubiera reducido y sus facultades espirituales se muestran ampliamente empobrecidas.

¿Cómo es este hombre desintegrado?

 

Es hombre individualista: conoce solamente el YO. Está enfermo de un egoísmo sin límites

Es hombre colectivista: el individuo se entrega incondicionalmente a la masa. … Otros pueden decidir por él.

El “homo económicus”: en que el punto de vista económico es lo más decisivo, fundamental y dominante. Determina la política, llena la prensa,  decide sobre la paz y la guerra,… barómetro que marca la dignidad de la persona y la nación. Y  no obstante, todo el mundo habla hoy de una crisis económica sin precedentes.

El mecanicismo: el hombre se ve como una máquina y por tanto es pieza reemplazable. De este modo, ya no podría caer más bajo en la valoración de si mismo.

 

 

¿Por qué padece desequilibrio el mundo moderno? porque el hombre ha perdido su centro de gravedad. Este centro de gravedad es el Dios vivo.  Ese que ama en lo más profundo del alma humana y que nos habla desde su amor y  desde ese amor brota todo lo bueno que es el hombre…

 

¿Como llegar a las nuevas playas?

 

Estamos conscientes de que en las nuevas playas se van a dar formas de comunidades distintas  a las que teníamos ayer. …. ¿Cuál ha de ser  la esencia de esta  comunidad?

Nos encontramos en medio de un cambio de tiempo.

Las nuevas playas necesitan a ese “hombre nuevo “para que surja una nueva comunidad”

 

Hombre profundamente anclado en Dios: sabe interpretar las voces del tiempo, porque las voces del tiempo, son las voces de Dios.

Hombre comunitario: estar el uno con el otro por el otro y para el otro.

Hombre forjador de historia: Las cosas no resultan sin nosotros.  Debe darse en nuestra vida una voluntad plasmadora. Debemos tener el valor de decidirnos a actuar. ¿Quién hará el cambio de rieles del tiempo actual?

Cada uno debe responder por si mismo y sus actos en la medida que ha recibido una tarea del Señor.

 

“LA MANO EN EL PULSO DEL TIEMPO Y EL OIDO EN EL CORAZÓN DE DIOS”

 

 

Dos ideas importantes:

 

  1. Es evidente que la creencia en Dios no podemos imponérsela a nadie. No obstante, afirmamos que no creemos en ningún humanismo ateo: porque el hombre y el mundo necesitan urgentemente de Dios, para poder ser lo que deben ser.

 

  1. Cada uno de nosotros por cierto tiene su propia interpretación de estos hechos. Cada uno tiene derecho a mirarlos desde su propia ventana, desde la cual se trasluce la propia historia de vida. Dependiendo donde esté parados, cada uno de nosotros en el día de hoy, es desde donde mirará y desde ese lugar, nadie tiene una mejor verdad.

 

Lo cierto es que desde este proyecto educativo,  nos une una misma misión: “formar hombres y mujeres que anclados en Dios, sean forjadores de una nueva cultura,” ese es el “Hombre nuevo”  del que nos hemos empeñado en transmitirles un estilo de vida,  desde sus valores más profundos durante estos 14 años queridos jóvenes y que quisiésemos ver plasmados en la historia que cada uno de ustedes forjará:

¿Qué les dice esas voces del tiempo, justo ahora que inician una nueva etapa de sus vidas en que han de escoger en libertad qué hacer de ella. Hacia dónde dirigir los pasos. Desde donde lo harán.

Comiencen este camino, haciéndose grandes preguntas para su vida, haciéndose cargo de lo mucho recibido.

Justo ahora coincide un momento histórico para sus vidas con un momento nacional que va a ser recordado como un gran desafío para emprender grandes caminos. Chile los necesita a todos en eso grande que hoy se abre ante sus ojos y se extiende frente a sus pies. Ha llegado el momento de hacernos cargo de la porción que nos toca a cada uno de nosotros y Uds. ¿cómo quieren vivirlo? ¿Cómo han de recordarlo? como espectadores o como protagonistas?

Queridos alumnos: hoy les toca hacerse cargo, les toca ser valientes. Están llamados a ser felices haciendo el bien. Eso hemos querido para ustedes.

Les deseamos por sobretodo, mas allá de lo que elijan, fidelidad a sus propias convicciones y sean enormemente felices pues esa será la manera de construir esa nueva cultura que anhelamos.

 

 

Les dejo la oración de San Francisco de Asís  que nos recuerda qué quiere Dios de nosotros en el día de hoy:

 

 

 

 

 

 

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu Paz!

Donde haya odio, lleve yo el Amor;
Donde haya ofensa, lleve yo el Perdón;
Donde haya discordia, lleve yo la Unión;
Donde haya error, lleve yo la Verdad;
Donde haya duda, lleve yola  Fe;
Donde haya desesperación, ponga yo la Alegría;
Donde haya tinieblas, lleve yo la Luz;
Donde haya tristeza, ponga yo Alegría.

¡Oh, Señor!, haz que no busque tanto ser consolado, sino consolar;
Ser comprendido, sino comprender;
Ser amado, como amar.

Porque es dando que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna.

Amén